En un solar con fuertes desniveles, Villa Sannso transforma la topografía en protagonista: potentes muros de piedra menorquina y hormigón visto se escalonan para crear jardineras aterrazadas que abrazan la parcela y suavizan el encuentro con la calle. Sobre ellas emerge una vivienda contemporánea de líneas puras que combina volúmenes encalados y pilares de mampostería, evocando la arquitectura rural de la isla mientras ofrece el confort del siglo XXI.
El corazón del proyecto es la piscina infinity en forma de mirador, suspendida sobre la ladera y conectada a la terraza principal mediante un deck de madera. Al reflejar el horizonte, la lámina de agua prolonga visualmente el paisaje y refuerza esa sensación de retiro campestre dentro del tejido urbano.
La planta baja acoge los usos diurnos —salón, comedor y cocina de concepto abierto— protegidos por una gran pérgola que tamiza el sol mediterráneo y prolonga la vida al exterior. En la superior, los dormitorios se orientan a las vistas mediante amplios ventanales correderos, dotados de sistemas pasivos de control solar que optimizan la eficiencia térmica.
Materialidad, luz y vegetación dialogan para lograr la integración de grandes desniveles y dotar al conjunto de una atmósfera serena: lavandas, higueras y olivos aromatizan los recorridos; muros de piedra seca delimitan huertos y rincones de descanso; y un sistema de recogida pluvial riega las plantaciones con mínimo consumo hídrico.
Villa Sannso resume la vida menorquina de campo —ritmo pausado, contacto con la naturaleza— y la funde con las comodidades contemporáneas que distinguen cada obra de ARQUITECTURA M3. El resultado es una pieza única: rural en su esencia, urbana en su vocación, sostenible en cada detalle.